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lunes, 16 de junio de 2014

SEGUNDAS PARTES SI PUEDEN SER BUENAS




Hace un año en la plaza de toros francesa de Istres, el sevillano Morante de la Puebla lanzó una caña con anzuelo al maestro Joselito para que volviera a los ruedos.
El madrileño no hizo ascos a esa propuesta, y desde ese mismo instante se empezaron a revolver los cristales en la barriga del matador retirado desde 2004.
Por todos los aficionados es sabido que, el torero que enloqueció a las Ventas un 2 de mayo de 1996 por última vez, no se mueve por dinero; y seguramente, sí por volver a experimentar esa sensación que conlleva volver a vestirse de luces y ponerse delante de un toro ante una plaza llena. Joselito ya ganó suficiente dinero en sus 18 años de alternativa y ese sería el último motivo por el que el madrileño lo haría. De eso no tengo ninguna duda.
Hace algo más de un año, comenté con un buen amigo y excelente aficionado la posibilidad de que Joselito volviera a vestirse de luces, y su respuesta fue un no rotundo. José no volvería a torear nunca pensaba él, y seguramente, muchos más de los que hoy vitorean su vuelta.
De momento, y que se sepa, la tarde de ayer en Istres será la única según el torero y su círculo más cercano.
Supongo que todo dependerá de lo que le propongan: fechas, plazas, carteles y caché, porque a nadie le amarga un dulce.
De momento, la reaparición ha sido un éxito, y desde que se anunciara la fecha allá por el mes de enero, muchos antiguos aficionados, joselitistas y nuevos aficionados que no lo vieron en su época por su escasa edad, se pusieron manos a la obra para estar en tan señalada fecha. Todo ello conllevaba la planificación de un viaje fuera de nuestras fronteras, búsqueda de entradas, hotel, medio de transporte. Nadie escatimó con la ilusión de volver a vivir una tarde triunfal con el torero que saliera de la Escuela de Tauromaquia de Madrid.
Este pasado fin de semana, ha habido un verdadero peregrinaje con fe y devoción, como si del viaje a cualquier basílica donde se fuera a producir un milagro delante de todos los que soñaban con volver a ver al madrileño vestido de luces. Se ha hablado de la escasa presentación de los toros a los que se enfrentó, pero lo que sí es verdad es que Joselito ha vuelto a hacer disfrutar a todos los que allí estuvieron y eso, a día de hoy, y en el toreo, es muy de agradecer.
El recuerdo que tengo de Joselito es de la última tarde que lo ví actuar, en su encerrona el 26 de septiembre de 1998 en Sevilla, en la que pegó un auténtico petardo que le hizo tomar la decisión de retirarse de los ruedos. Volvió de nuevo en el 2000 pero ya nunca volvió a ser los mismo.
No sé cuál fue el motivo de su retirada, supongo que esa tarde de Sevilla le pesó mucho, y ya no volvió a alcanzar el nivel que él quería ofrecer; y por eso decidió dejar esto, por lo que entregó su vida tantas tardes.
Si Joselito ha vuelto para quedarse, es algo que sólo él y el tiempo nos lo dirán. De momento, agradecer que haya devuelto esa ilusión al aficionado, y lo único que pido es que si vuelves, sea para entregarte en cuerpo y alma. Si no va a ser así, lo mejor es quedarse en casa y no emborronar una triunfal carrera. José Tomás es el vivo ejemplo de que segundas partes sí pueden ser buenas, pero es así sólo si llevas la verdad por delante y no vas a engañar a nadie.

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